Es curioso ver cómo algunas marcas cambian el diseño de sus productos, sin previo aviso. Y es que, cuando te acostumbras a ver algo de una forma, encontrarlo de otra, no es sencillo. Esto sobre todo pasa en los productos que compras en una tienda, pasas de ir, verlo y comprarlo, a ir, buscarlo y comprarlo. Con lo que pierdes mucho tiempo.
En general, las marcas no suelen actuar así, ya que procuran ir avisando a los clientes del cambio, mezclando el aspecto nuevo con el viejo, en definitiva, van haciendo, que el cliente no note el cambio, en el momento justo.
De todos modos, los clientes menos fieles, obviamente, sí se llevarán una sorpresa, ya que al no comprar habitualmente, los mensajes de cambio, no los habrán recibido.
Así, que si queréis cambiar algo, intentar hacerlo con cabeza, ya que si no, podríais perder muchos clientes
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